Después de pasar este libro muchos días de un lado a otro de mi desordenada e improvisada biblioteca, decidí un día empezar su lectura, que luego de terminar me dejó con ciertas espinitas de diversas índoles.
La política no es un tema que me apasione, al contrario, suelo ponerle una cruz bien negra cuando se trata de ello. Confieso que este libro pasó un par de años sin que yo quisiera hacerle el favor. Independientemente de la controversia que desató a raíz de su publicación, acontecimiento del que apenas me enteré, allá por el año de 1992, de tan comentado escándalo. Pues mas bien, siendo yo demasiado joven, enfrascada en mi aprendizaje de diseño de modas, aprendiendo que una pulgada se divide en octavo y en dieciséis, a dibujar los croquis y etc., etc., no cabía en mi cabeza tiempo para pensar en asuntos que derivaran de la política.
He leído el libro y debo decir que la primera parte me gustó, la manera de introducir al lector en la historia, la profundidad que le da a los personajes, el tratamiento al ambiente y el escenario me parecen buenos. Sin embargo en la segunda parte, se me perdieron los personajes que consideré en un principio principales, en un ir y venir de personajes y acontecimientos marcados por las incógnitas. Además de una historia-cuento –leyenda que se narra allí, que no lo pude encajar de ninguna manera en la trama.
La historia: empieza cuando, Antonio Bell, un joven seminarista de apenas catorce años, es apresado y torturado por los hombres de Tirano (Trujillo) porque, supuestamente, ha hecho actos en contra del régimen. El Dr. Mario Ramos (Balaguer) recomienda hacer pasar al muchacho por loco y el joven es llevado nuevamente al seminario donde los curas, todos falsos, mentirosos, hipócritas, cobardes hacen de todo para que efectivamente el muchacho pase por loco. Arturo y Frank, seminaristas también y amigos de Antonio, le ayudan a escapar del seminario usando las mas diversas estrategias, para salvarle de una muerte segura. Aquí termina la primera parte.
Luego, unos cuantos años después, cuando Tirano ha muerto y el gobierno es precedido por el Dr. Mario Ramos, cada uno de los jóvenes ha escogido su camino. Arturo y Frank irónicamente son colaboradores del gobierno de Ramos, un hombre que no les simpatizaba en la época del seminario, pues lo consideraban responsable directo de la suerte de su amigo Antonio. Sin embargo, Antonio se queda en el anonimato moviéndose a la izquierda del gobierno. Se hace un retrato morboso del presidente y de su familia, al igual que de sus allegados y por lo que se deduce, es la finalidad de la obra.
Conclusiones: Considero la obra, mas que una novela, la entrega de unas memorias ajenas desde un punto de vista no muy amable. En una biografía como esta, ¿Por qué no usar los nombres reales? No habría mucha diferencia. Lo demás, lo que me ha dejado con cierto sabor extraño en la boca, con una balanza oscilante, con un indefinido sentir… me lo reservo.
Viriato Sención, nace en San José de Ocoa, Republica Dominicana, en 1941. Luego de la caída del régimen de Trujillo en 1961, logra ir a realizar sus estudios de Ciencias Políticas en Costa Rica y desde 1989 reside en Estados Unidos donde estudió Literatura Hispana. En 1993 a esta obra, Los que falsificaron la firma de Dios, se le otorgó el Premio Nacional de Novela, sin embargo por decisión del gobierno, se negó entregar dicho premio al escritor. Escribió La enana Celania y otros cuentos 1994.