
Observo a mí alrededor. Busco ayuda en mis semejantes y huyo con gente que pasan deprisa, cargando maletas repletas de quimeras sin materializar. O con otros que caminan desgarbados por el peso de un pasado insoluble, que va deformando sus huesos.
Miro al cielo y me pierdo en la espesura de infinitas interrogantes, que vuelan con el viento hasta disolverse en la nada o me hundo en el océano, intentando cristalizar el sonido de un momento, en el vaivén azul e incansable de su vastedad. Pero me detengo en esta línea, al silencio de mi voz. En el mutismo de este instante en que pretendo recolectar, a través de un soplo, viejas palabras que motiven mi inspiración, para anudarle las alas junto a los arpegios asonantes de una canción olvidada que te pueda regalar.
©Ingrid Gómez Natera
26/7/3
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