
Así he decidido llamar a
Jean Plaidy (Eleanor Alice Burford Hibbert), a quien he descubierto hace poco. Esta mujer, en unos cincuenta años de “vida productiva”, escribió mas de 200 novelas, ¡
doscientas novelas! la gran mayoría, históricas y basadas en la vida de mujeres importantes de la historia de Europa.
Curiosamente, esta escritora británica, utilizó varios seudónimos que variaban según los distintos temas de sus novelas. Los más conocidos, además de Plaidy, son Philippa Carr y Victoria Holt, también utilizó Eleanor Burford, Elbur Ford, Kathleen Kellow y Ellalice Tate.

Aunque la crítica no se pone de acuerdo al catalogar su trabajo, como pasa con todos los autores, algunos la descartan como escritora, pero una gran parte reconoce su talento, además, que conseguir millones de lectores en más de 20 idiomas, es precisamente porque gusta a la gente. ¿Qué más puede esperar un autor como precio justo a su trabajo? Conseguir una incontable cartera de lectores, gustar a la gente (Además de los dinerillos, por supuesto)…
Al contarme entre sus millones de lectores, mi interés en ella es que, cuando veo lo difícil que se hace para cualquier escritor sacar un libro al año, y no hablo de noveles, ni de intentos de escritora, ni de proyecto de escritora, ni de novatos, etc, etc, hablo de escritores con carrera y experiencia, se me hace un gran signo de admiración e interrogación al mismo tiempo, pues estamos hablando de que esta escritora tenía un promedio de cuatro libros al año, ¡cuatro libros al año! Es cierto que trabajaba a tiempo completo, gracias a la holgura económica de su esposo George Percival Hibbert. Pero mi gran pregunta es: ¿Cómo lo hacía?, resaltando el hecho de que era mujer y que como tal, debía tener múltiples compromisos y que no existía, como hoy en día, la indispensable herramienta de la bien-aliada computadora (ordenador). Deduje que tendría una varita mágica o una flotilla de recursos humanos que corrían detrás de ella para sacar el trabajo… Lo cierto es que ella se tomó su trabajo muy en serio. Escribía los siete días de la semana, desde las 7: 00 de la mañana, alcanzando unas 5,000 palabras por día, ¡Madre mía! y en alguna ocasión alcanzó unas 8,000. Se documentaba muy bien y elaboraba sus tramas magistralmente, lo que la llevó a alcanzar su reconocido éxito con sus novelas góticas y demás.
Eleanor Alice Burford o Jean Plaidy, o como la quiera que la conozcan, nació el 1 de septiembre de 1906 en Londres. Publicó su primer libro en 1941 y para los años 60´s era una famosa novelista reconocida internacionalmente.

Entre sus muchísimas obras se destacan:
Luz sobre Lucrecia, La Madonna de las Siete Colinas, La esposa del orfebre, Camino al cadalso. Tambien
Castilla para Isabel, Las hijas de España, La hija del diablo, La casa de las mil lámparas, Defensores de la fe, La señora de Mellyn. Igualmente
La casa de las siete urracas, La maldición de los Faraones, Nido de serpientes, El secreto del ruiseñor, Milagro en San Bruno, Las cortes del amor, entre ciento y pico más de títulos.
Esta autora no descansaba. Jamás dejó de trabajar y su última novela fue “El ópalo negro” escrita a sus 86 años, bajo el seudonimo de Victoria Holt, pero no pudo ser publicada hasta después de su muerte, la que sucedió el 18 de enero de 1993 en el mar, en algún lugar entre Grecia y el Puerto Saíd, Egipto. Un final muy particular, a decir verdad… novelesco.